No se como ni porqué

De la inocencia a la guerrilla

Allá por el año 74' Yo tenía 22 años, era un joven estudiante, era estudiante de la facultad de Derecho de la ciudad de Córdoba. Era un joven inquieto, me gustaba viajar, conocer, leer y sobre todo ayudar a las personas.

Realmente no me habia interesado nunca por la política, nunca, hasta que conocí a Rodrigo, Rodrigo era un tipo muy amable, gracioso y extrovertido. Carismático como pocos. Rodrigo era dos años mayor que yo y a él si le gustaba la política. Lo conocí por un grupo de estudio, creo que hasta planeo la forma de conocerme. Rodrigo militaba en el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT). Hasta ahí todo era normal. Él comenzó a hablarme mucho de política, sabía por donde convencerme, me hablo de la "justicia social", sabía que a mi me preocupaban mucho aquellas personas que no tenían para comer, ni un techo donde resguardarse. Él me había investigado y conocía que me gustaba hacer y que no, tanto es así que nos hicimos amigos, muy buenos amigos. De a poco me fue contando historias épicas de justicieros "populares" y me comenzó a hablar de Marx, del comunismo y de que nadie tenía porque pasar hambre en un país tan rico como el nuestro. ¿Realmente alguien podría estar en contra de ese pensamiento? No, almenos no alguien con tan pocos conocimientos en politica como yo. Las ideas que él me contaba eran las ideas de las que muchos jóvenes hablaban en ese entonces.

Poco a poco fui incursionando en las lecturas que Rodrigo me recomendaba. A medida que iba leyendo, iba conociendo a los otros amigos de Rodrigo, yo, que antes de conocerlo no tenia muchos amigos, me sentía realmente feliz y muy contenido por él y sus amigos. Ellos me aceptaban tal cual era -al menos, eso pensaba- no me criticaban por mis pocos conocimientos en política, por el contrario, me abrían las puertas y se sentian muy agradecidos porque yo les diera la posibilidad de que me enseñen, no entendía muy bien el porque de esa felicidad que tenían cuando me explicaban algunas cosas. De tener un sólo amigo, ya tenia como 9 o 10. Rodrigo, que siempre me prestaba mucha atención, un día llegó y me dijo.

-"Negro", tengo una sorpresa para vos.

-¿Que es? Pregunte yo con una sonrisa de oreja a oreja.

-Vení, vamos, preparate que vas a dar clases. Me contestó.

Cuando llegamos al lugar, me senti muy felíz, veía como a Rodrigo y a los demás los saludaban, salían hombres y mujeres a recibirlos, les extendian las manos, los abrazaban, venían nenes a abrazarlos y darles todo su cariño. Es que ahí, ellos, eran héroes, daban clases de apoyo escolar, hablaban con las madres y padres del lugar. Ahí me llevaron y me dijeron "A vos que te gusta ayudar, mirá si no hay cosas para hacer".

Así fue como sin darme cuenta ya estaba ayudando a lo que ellos llamaban "la orga". Durante 4 semanas no falte ni un sólo día a ese lugar. Notaba algunas cosas extrañas, veía como Rodrigo y mis nuevos amigos llevaba grandes bolsos negros bien cerrados, algo pesados y los repartían a algunos hombres de ahí, Rodrigo y otro más ya no le daban clases a los niños como yo, ellos le daban clases a personas, calculo de entre 16 y 30 años. Tenían una habitación especial, en casa de "El loco" Rubén, a la que yo, aún no tenia acceso.

No se como ni porqué. En realidad, debo ser sincero, ahora, si sé como y si se porqué. Comencé a tenerle bronca y odio a toda persona de uniforme de militar o policía, se bien porque, es que cualquiera en mi lugar hubiese sentido ese odio despues de haber recibido tantas charlas de Rodrigo y nuestros amigos. Siempre me decían, "ellos no quieren la justicia social" "ellos no nos dejan ser" "Siguen órdenes del imperialismo". Yo ya estaba adoctrinado, odiaba al imperialismo, a la burguesía y luchaba contra el sistema capitalista opresor. Sí, hasta esas palabras ya usaba, me sentía uno más. Rodrigo entendió que ya estaba listo.

-"Negro, los militares son malos y te tenes que cuidar"

Y así me dio mi pistola, me llevó al barrio donde ayudabamos y en el descampado de ahí mismo, me enseño a usarla. Me sentía importante, poderoso, era yo, que unos meses atrás no tenia ni amigos ni me importaba la política, quien ahora manejaba un arma en beneficio del pueblo y para protegerme de aquellos que, me habian dicho que odiaban al pueblo.

En el barrio, era un "héroe" más, empecé a tener acceso a la casa de Rubén, allí el adoctrinamiento era aún más complejo y el odio hacia los uniformados, empresarios y sus familiares crecía dia a dia.

Después de unas semanas más de prácticas y adoctrinamiento. Ya era un soldado más.

Recibimos una orden de la cúpula, debíamos entrar a robar en la casa de un oligarca cordobés, dueño de una fábrica de autopartes y juntar dinero para hacer justicia popular.

Algo salió mal, nos escucharon, se despertó la familia. No se como ni porqué pero de repente, tenia mi arma en la cabeza de una de las pequeñas hijas del empresario. Estoy a punto de jalar el gatillo.

-Nahuel Sotelo

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Nahuel Sotelo

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