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Soy docente, fui alumna aquel 27 de marzo

Hoy es lunes 27 de Marzo. Día de la memoria
Soy docente, fui alumna aquel 27 de marzo

Mi nombre, realmente no importa. Te contaré lo que paso aquel 27 de marzo de hace algunos años.

Pasó aquel fin de semana largo y volví a clases, volví, a encontrarme con mis alumnos. Yo me encontraba ansiosa a pesar de ser un día lunes, estaba muy ansiosa por saber que habían reflexionado mis alumnos luego de aquel fin de semana largo. Aquel fin de semana de "la memoria". Estaba esperanzada porque realmente había puesto mucho énfasis en todas las actividades que intenté enseñarles para que tomen conciencia de aquella época. Llego ese día lunes, ahí estaba yo, parada frente a todos mis alumnos, ya los había saludado y ya habían escrito en sus cuadernos que día es hoy. Hoy es lunes 27 de Marzo.
Comencé a pedirles la tarea uno por uno, todos me la entregaron, todos, menos uno. Aquel niño, ese día tenia la mirada perdida, la cabeza baja y los ánimos por los suelos.
Te pido a vos que estás leyendo esto que te pongas en mi lugar, porque lo primero que yo pensé es que todo eso era una simulación para excusarse de que había fallado con la tarea que debía traerme.
Automáticamente tomé mi lapicera roja y lo marqué en mi lista con una cruz. Cuando con su voz me dijo "Profesora yo no hice mi tarea" mi respuesta no fue para nada comprensible con él. Le respondí "tenés 40 minutos para salvar la materia haciendo una exposición oral, anda a la biblioteca y leé, leé que sucedió ese 24 de marzo".
Mi alumno, que ese día se convirtió en mi maestro, a quien ni siquiera le asignaré un apellido, ya que poner un solo apellido para tal causa sería muy injusto de mi parte. Por eso lector para que entiendas, a este alumno, le llamaré Juan.
Juan se dirigió a la biblioteca como se lo ordené. Espere unos minutos y mandé a uno de sus compañeros para que lo vigilara, su compañero regresó y me contó que lo había visto a Juan con 4 libros de historia arriba de la mesa de la biblioteca. Yo entusiasmada por esto hice una reflexión más de aquella época para todo el curso. Arremetí una vez más con todo el peso de mi ignorancia sobre mis alumnos y volví a expresar mi odio y repudio por aquellos militares que ese día "se despertaron con ganas de tomar el Gobierno y asesinar gente sólo por pensar diferente". Vaya pavada la mía como maestra enseñarles tal cosa a los niños del futuro, vaya burrada la mía de haber siempre aceptado lo que otras docentes como yo, me habían metido en mi cabeza. Se imaginarán, claro, que esta reflexión la hago hoy y es gracias a Juan, pero continuo contándoles lo que sucedió ese día.

Luego de los 40 minutos que le di a Juan para que preparase su oral, lo mandé a buscar. Juan regreso al aula, aún más triste de lo que se había ido. Yo, imaginé que era por los nervios de aquel oral. Hice callar a toda la clase, lo hice pasar al frente y mis palabras fueron:

"Juan, tu oportunidad de salvar la materia es este oral, me contó tu compañero que estuviste con los libros de historia asique no te costará"
Juan con una tristeza profunda, sabiendo que se jugaba la materia pero con una firmeza de ideales inquebrantables, me respondió: "Profesora, yo no podré dar este oral"
Yo, creyendo que se trataba de un capricho y una venganza hacia mi reto, muy enojada le respondí con voz alta: "Anda Sentate, nos vemos en marzo".
Con mi lapicera roja marque un 1 bien grande en mi lista para que vaya directo a su libreta. Y así pensé que Juan se arrepentiría toda su vida de haberme hecho enojar.
Termino la clase, sonó el timbre, los alumnos salieron todos corriendo al recreo. Juan se quedo llorando en su banco. Ahí, la poca humanidad que me quedaba hizo que me acercara hasta Juan y le preguntará:
"Juan ¿porque lo hiciste?"
él, levanto su mirada y llorando me dijo...
"Profesora, vivo con mis tíos porque mi padre, mi padre era uno de esos militares que usted odia."
No se imaginan ustedes mi cara, no pude responderle nada, no sabía que responder realmente. Pero Juan, continuo.
"Profesora, mi padre sirvió a esta patria en una guerra, mi padre fue llamado a defender este suelo de un enemigo interno"
entre lagrimas, aquel niño, continuaba dándome clases a mí, su profesora.
"Profe, no lloro por el uno, lloro porque yo sé lo que hizo mi padre, pero lo que él hizo no está en los libros de historia que me hacen leer a mí y a mis compañeros, profesora, a mi madre la secuestraron, la torturaron y la mataron"
En esta parte les pido que no se enojen conmigo, lo hice sin pensar, sin conocer realmente esto, cuando escuche lo de su madre respondí
"Pero Juan! como podes estar defendiendo a tu padre después de lo que le hicieron a tu madre!".
Él, lejos de levantarme la voz, como lo mínimo que me merecía, me respondió.
"A eso me refiero profe, a eso. Usted ya le puso uniforme a los asesinos de ella, a mi madre profe, la mataron aquellos de los que no se encuentra información en estos libros, a mi madre, la mataron los guerrilleros, profe, ellos no eran una "Juventud maravillosa", ellos fueron los asesinos de mi familia pero nadie habla de ellos, ni siquiera usted, mi profesora de historia."
Las lagrimas ya caían de mis ojos, me sentía como nunca me había sentido, no sabía que decirle, no sabía en ese momento, si él tenía razón o no. Sólo me salió preguntarle por su padre.
"Mi padre está preso, a mi padre lejos de darles los honores que se merece, lo encarcelaron como a un delincuente. Y yo sólo puedo verlo un día a la semana"

Ese día, Juan me pidió irse a casa, no tuve otro remedio que llamar a sus tíos para que lo busquen.
Luego de esa clase, yo solo me preguntaba ¿Porque nadie me lo dijo?
Ese día, Juan solo tenía que decirme a mí lo que yo quería escuchar, lo que yo siempre había escuchado, lo que a mí, me habían enseñado. Sólo pedía eso, la fecha, que me dijera cuan malos eran los militares, la memoria a los 30mil desaparecidos y la represión a los que no pensaban igual que ellos. Con eso, él salvaba su materia. Pero a mí, me condenaba de por vida a la ignorancia de vivir en un relato.

Por eso es que hoy, le doy gracias a todos esos Juan, gracias a todos aquellos padres, tíos, abuelos, hermanos de Juan, aquellos que lucharon y siguen luchando por la patria. Ellos tienen dos guerras, una la guerra de aquella época, otra, la guerra contra el olvido.
Desde ese lunes 27 de Marzo, yo me dedique a leer, me dedique a profesionalizarme. Ya he pasado por 8 colegios desde aquel año. Colegios autoritarios, manejados por maestros que nunca tuvieron un Juan de alumno, los entiendo pero no perdono aquellos que se cierran a no escucharme, a no escuchar a los miles de Juan de nuestro país.
Mark Twain tuvo tanta razón cuando dijo que "Es más fácil engañar a la gente, que convencerlos de que han sido engañados". Invito a todos a preguntarnos aquello que se nos ha impuesto como verdad absoluta, aquello que nos contaban de niños.
Seamos independientes del relato, seamos patriotas!.

-Nahuel Sotelo

montoneros
ERP
guerrilla
dictadura de los 70
memoria
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